El XLV Trofeo Olías Industrial en Olías del Rey volvió a ser una de esas carreras que te ponen en tu sitio. Meteorología dura y un escenario de los que no perdonan errores: frío, lluvia y sobre todo viento, convirtiendo la jornada en un auténtico reto de resistencia.

No es una forma de hablar: la propia organización destacó que solo 39 corredores lograron completar la prueba de los 180 que tomaron la salida, una cifra que resume perfectamente el tipo de día que fue.

Salida rapidísima, mucho nivel y carrera en abanicos

Desde el banderazo, el ritmo fue altísimo. Con el aire de protagonista, gran parte de la carrera se rodó en abanicos, peleando cada posición y con el grupo estirado al límite. En este tipo de recorrido, cuando la carretera se abre y el viento entra de lado, cualquier mínimo despiste se paga caro.

El momento clave: caída en el “afilador” (km 75)

Juan estaba completando una actuación muy sólida en lo físico y en lo táctico, pero en torno al km 75 llegó el punto crítico: se formó el “afilador” y, pese a ir atento, no pudo evitar la caída.

Tras levantarse, intentó volver a enlazar con el grupo delantero, pero el viento y la velocidad de carrera lo hicieron prácticamente imposible. Aun así, el balance final fue el más importante: la caída quedó en un susto, sin nada grave, y Juan se marchó muy satisfecho con su rendimiento en un día de los que cuentan.

Seguimos

Carreras como Olías no siempre dejan el resultado que uno quiere, pero sí dejan algo igual de valioso: aprendizaje, intensidad y un punto de forma real. Con el susto ya en el pasado, toca recuperar y seguir construyendo.

Si me dices si Juan pudo terminar (aunque fuese fuera de carrera) o si fue DNF, lo dejo reflejado en una línea final de “Resultado/Incidencia” para que quede perfecto y consistente con el resto de crónicas.